GTD, para orientarte en tu actividad

En mi anterior post hable del origen y la funcionalidad de cada una de las listas del sistema, pero GTD no es solamente un sistema para organizar nuestra actividad en acciones y proyectos, va más allá. Su gran baza, en relación a otros sistemas de productividad personal, es su capacidad para expandirse a otras zonas de interés operativo. Nos permite levantar la cabeza por encima de obligaciones más inmediatas y mirar en dirección a nuestros objetivos,  generando una visión de futuro estrechamente relacionada con lo que debemos hacer  en nuestro día a día. A priori, resulta difícil de entender pero si me lo permites te lo explicaré con un símil geométrico.

GTD actúa como un eje de coordenadas de nuestra actividad. Si te acuerdas de esos gráficos que dibujabas en tu época de estudiante, se asentaban en un eje de coordenadas de varias dimensiones X,Y, o de tres dimensiones X,Y,Z para el caso que nos ocupa. Nuestra actividad inmediata, el nivel de perspectiva y la planificación natural representarían cada uno de esos ejes.

  • Actividad inmediata (Eje X).  La visión más horizontal de tu vida, tus listas de tareas y proyectos abiertos, sumada a tu agenda para gestionar tus compromisos. Dicho de otro modo. Tu, mirando al horizonte anticipando con suficiente antelación lo que se te viene encima para poder gestionarlo correctamente y que no se te escape ni una. Lo que has hecho o intentado hacer toda tu vida, vaya.
  • Nivel de perspectiva (Eje Y). Como individuos nos movemos en varios niveles de perspectiva, no es lo mismo planificar nuestros proyectos que gestionar nuestras acciones, describir las áreas de focalización en que se divide nuestra vida, marcarnos objetivos, o dibujar una visión de futuro. Ya no digamos hablar de leitmotiv que nos mueva a lo largo de nuestra vida. Asuntos distintos pero unidos por un factor: nuestra actividad como camino para convertir en realidad ese futuro que anticipas. ¿El secreto de GTD sobre este eje? Las pautas para distinguir, clasificar y focalizar tu atención en los distintos niveles de perspectiva en los que trabajas habitualmente: acciones, proyectos, áreas de responsabilidad, objetivos, visión de futuro y valores.
  • Planificación Natural (Eje Z). La profundidad. Parece quedar algo desubicado como concepto en esta metáfora, no es una ubicación física ni temporal, sino una forma de hacer. Démosle una vuelta de tuerca: la planificación natural nos permite entrar a fondo en nuestros proyectos, generando una estructura de proyectos y acciones que se reflejara en nuestras listas captando lo que realmente tenemos que hacer y no solo lo que creemos que tenemos que hacer. Habitualmente planificamos el proyecto sobre papel listando las tareas y organizándolas secuencialmente sobre un calendario ¡fail!. Cuando hablo de lo que realmente debemos hacer me refiero a profundizar en la finalidad del proyecto, el marco en que se desarrolla y el método para sacar todo lo que se esconde dentro de él y identificar-descartar lo que queda fuera de sus límites. En una palabra Profundidad.

Tu actividad no se ceñirá sobre papel a un eje de coordenadas, ni podrá representarse gráficamente de esta manera, pero aquí tienes el concepto de los tres brazos de get things done y porque destaca por encima de esos sistemas to-do list o los mal llamados gestores de tiempo. La visión es global, no se queda con la visión sesgada del control de tu actividad diaria, la enfoca para conseguir algo más, profundidad y resultados a medio-largo plazo. Esa es la fuerza de GTD.

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